martes, 14 de noviembre de 2006

Sijena

El monasterio que está situado en Sijena en la comarca de Monegros provincia de Aragón; fue construido en el siglo XII, y había estado habitado por la orden las monjas de la Orden de Malta y de San Juan de Jerusalén hasta 1976. En 1982 lo tomó la orden de las Hermanas de Belén de la Asunción de la Virgen y de San Bruno. Esta orden nació en 1950 en Francia. Y desde 1982 están en España. Como se podrán imaginar un monasterio del siglo XII, y además dañado por la guerra Civil Española… No se encuentra en tan buen estado. Actualmente lo están restaurando poco a poco conforme les rinde el dinero.

Salimos el sábado a las 8 de la mañana rumbo al monasterio. Después de más de dos horas de viaje llegamos y sobre las 11:00 ya estábamos trabajando en sus jardines. Es un monasterio bastante grande, cosechan arroz, trigo, frutas y verduras. Además hace artesanía para vender… Y viven prácticamente de eso… y alguna subvención de la iglesia. Nuestra labor era limpiar (cortar, podar, etc) uno de los jardines que tienen para cuando vienen familias, o grupos de jóvenes a visitar el monasterio. Claramente no los pueden tener dentro, la gente solo tiene acceso a la pequeña iglesia y capilla… el resto es claustro.

Bárbara llevaba mucho tiempo insistiéndome que los acompañara y por fin me animé… La gente en general muy bien, pero algunos de ellos estaban comprometidos a medias con la labor… Venía para pasarlo bien, no para trabajar… El jardín evidentemente quedó mucho mejor que como estaba, pero aún así si hubiera habido mas compromiso, hubiera podido haber estado mejor… En fin… No me voy a poner a criticar, ya hacen quizá bastante con intentar ayudar.

Pero lo más interesante y emotivo de todo, a nivel personal, no fue mi labor de jardinero… Fue ayer Domingo a las 9 de la mañana en la misa de Corpus… Como el sábado habíamos estado todo el día fuera del monasterio, trabajando en el jardín. Pensé que era una muy buena oportunidad para ver el monasterio por dentro. La asistencia era voluntaria, por lo que asistimos unos 8 del grupo, algunos se salieron antes de que la misa terminara.

De todas las misas que he ido en mi vida, lo único que les puedo decir es que esta vez fue algo impresionante. Algo que quizá no tenga palabras para explicarles que sentí dentro.... Esta vez sólo puedo decir que fue una experiencia única… Como ya les dije le monasterio está en obras y la misa fue oficiada en su capilla, muy pequeña. Es un espacio rectangular de arcos. Muy austera de piedra. Con pocas imágenes religiosas, de estilo bizantino. Entraba una luz muy acogedora por las claraboyas que estaban entre cada arco. El Altar que estaba hasta el frente (nosotros estábamos hasta atrás). En lugar de una cruz suspendida tenía una paloma de madera con las alas desdobladas (espíritu santo).

Desde el comienzo de la misa hasta el final estuve verdaderamente muy metido dentro de la ceremonia… Prácticamente fue como una misa privada ya que era una misa para las monjas que debían ser unas veintitantas 8 del grupo de rotarios y 4 personas más que tienen su casa enfrente del monasterio… sin niños, sin ruido externo… el padre nos bendijo salpicándonos agua bendita… y al parecer esto tuvo diferentes efecto con las personas… algunos me dijeron que se les puso la carne de gallina, a mi lo que me dio fue paz… Mucha tranquilidad… Poco a poco me fui involucrando más y más en la ceremonia… Se pueden imaginar… las monjas vestidas con sus hábitos blancos. Haciendo indulgencias, arrodillándose, con una flexibilidad… Además iban siguiendo la misa con cantos al estilo gregoriano en español… Creo que oficie una misa que seguí con plena sinceridad… cuando el padre nos hizo decir “Señor, yo no soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para sanarme”… Sentí una profunda tristeza… y arrepentimiento. No se como explicarlo… Fue como un profundo arrepentimiento... Y cuando vi a las monjas comulgando… Pensé, dichosas ellas por ser invitadas al banquete del señor… y entonces fue cuando pasó algo asombroso… iba escuchando Amén, Amén, mientras ellas tomaban la comunión… Y sentí un deseo profundo de tomar yo la comunión (cuando, desde hace varios años ni lo hago). Por cada amén que escuchaba, mi corazón palpitaba más rápido… Mi nariz que normalmente esta congestionada se destapó completamente…No sabía que hacer… Algo me decía toma la comunión y por otro lado pensaba no me he confesado, nadie me ha absuelto de mis pecados… sin embargo ese deseo de perdón y de regocijarme con Dios iba creciendo más y más… y poco a poco el pensamiento acomplejado y juicioso, fue saliendo de mi. Lo único que puedo decirles es que cuando tomé la comunión sentí una tranquilidad muy profunda… Salí de la misa sin querer hablar con nadie y regrese a mi labor de jardinero… Luego se lo comenté a bárbara esta experiencia… y ya casi al regreso a Barcelona… Cuando nos despedimos de las monjas, al ver que asábamos muy interesados en su labor… nos mostraron más áreas del convento y nos pusieron un breve video en francés de su labor… De regreso iba con bárbara y dos más del grupo en un coche… de los 4 que íbamos solo el copiloto y yo habíamos asistido a misa… y le pregunté… oye, tu normalmente vas a misa… y me contestó que no… y le dije te puedo preguntar por que comulgaste… y entonces me contó algo muy parecido a lo que les he contado…

1 comentario:

Anónimo dijo...

otro cuento "raro" sobre monasterios, no?

=)